“San Roque” de Hernando de Esturmio

Publicado el 29 29UTC enero 29UTC 2018 en fotografia de cuadros, fotografía de obras de arte | no existen comentarios

“San Roque” de Hernando de Esturmio

Daniel Salvador. Fotógrafo de cuadros.

Daniel Salvador. Pictures photographer. Spain.

Se desconoce su fecha de nacimiento, quizás Montpellier a finales del siglo XIII o comienzos del XIV. Peregrino en Roma, recorrió las tierras italianas en los tiempos en los que la peste asolaba Europa, una terrible enfermedad que obligaba a desplazamientos masivos, El Decamerón se escribe en una huida de la peste, y a forzosos aislamientos de ciudades y pueblos. San Roque se destacó en la cura de infectados por la enfermedad y pronto se popularizaron por Europa las cofradías con el nombre del santo que atendía a los enfermos, siendo quizás una de las más conocidas por su patrimonio artístico la Escuela de San Rocco de Venecia.

Con parroquia sevillana, quizás su mejor representación sea una monumental pintura sobre tabla que puede proceder de la extinguida Hermandad de Nuestra Señora de la Estrella y del Señor San Roque, que tuvo ermita propia en la jurisdicción de la desaparecida parroquia de San Juan de Acre, junto a la llamada puerta de San Juan. La excelente tabla pone de manifiesto el florecimiento económico de la Sevilla de comienzos del siglo XVI y la presencia de numerosas corriente artísticas en la ciudad, atraídas por la riqueza del oro de Indias. Una de estas figuras artísticas fue la del pintor Hernando de Esturmio, artista holandés que llegó a Sevilla en 1537 y que dejó numerosas obras en la región, desde Osuna a Alcalá del Río, pasando por Arcos de la Frontera, la Catedral de Sevilla o, casi con toda seguridad, las tablas que representan a San Roque y que debieron ser encargadas por la referida hermandad entre 1548 y 1556, en la que sería su última etapa artística.
La tabla representando a San Roque muestra la iconografía habitual del santo, apartado de la vida pública al contraer la peste, y rodeado de sus símbolos habituales, la fuente en la que calmaba su sed, un ángel que curaba sus llagas o el perro (que luego sería inmortalizado en trabalenguas infantiles) que le traía el pan. Así aparece en numerosas representaciones, siendo la fachada de la parroquia de su nombre en Sevilla un ejemplo másEn las tablas de Esturmio, el santo peregrino aparece con barba, manto con esclavina, calabaza y sombrero de peregrino y la habitual apertura de sus calzas en una de sus piernas para mostrar una de las llagas de la peste que lo obligó a vivir alejado de la ciudad.
La pintura está realizada en óleo sobre un soporte de madera de roble, con telas que unifican toda la superficie, con un empleo de pigmentos luminosos y brillantes, propios de la escuela flamenca de mediados del siglo XVI, estando la composición del imaginario paisaje inspirada en grabados de la época.
En fecha indeterminada, la monumental composición pasó a al patrimonio del monasterio de franciscanas de Santa Clara, colgándose en uno de los muros laterales de la iglesia. El cierre del monasterio (no olvidemos que su monumental iglesia sigue cerrada en medio de la desidia general), afectó al progresivo proceso de deterioro de las tablas, que hizo una necesaria una restauración integral que se llevó a cabo en las instalaciones del Instituto Andaluz de Patrimonio.
Esta restauración, sufragada mediante un convenio entre el Ayuntamiento y la Real Maestranza de Caballería, consiguió salvar la obra de su pésimo estado de conservación, rescatando una obra clave en la historia del Arte sevillano, ya que Esturmio (junto a Pedro de Campaña) es uno de los pintores que permiten entender la transición entre las formas del Gótico tardío y el primer Renacimiento flamenco.La restauración fue presentada públicamente en febrero de 2015 en el monasterio de Santa Clara, mostrando la recuperación de una obra de arte de enorme interés en el patrimonio sevillano que fue expuesta, temporalmente, en las dependencias restauradas de Santa Clara. Y después, el olvido.
En mayo del pasado 2017 reflexionaba Sergio Harillo, en el indispensable blog de “Cultura de Sevilla”, que las tablas de Esturmio habían vuelto al patrimonio del Arzobispado (su propietario natural) pero que, al día de hoy, no está expuesta al público general.

Texto: Manuel Jesús Roldán  (ABC de Sevilla)

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