Reportaje fotográfico de Boda en la Iglesia de San Miguel y en la bodega de Pedro Domecq. Jerez de la Frontera.

Publicado el 22 22UTC octubre 22UTC 2014 en Actualidad, fotografia de bodas, fotografia de eventos, proyectos realizados | no existen comentarios

Reportaje fotográfico de Boda en la Iglesia de San Miguel y en la bodega de Pedro Domecq. Jerez de la Frontera.

Daniel Salvador. Fotógrafo de Bodas y Eventos. Jerez de la Frontera.

El próximo sábado por la tarde realizaré el reportaje fotográfico de la boda que se celebrará en la Parroquia de San Miguel  de Jerez de la Frontera.

La celebración será en la jerezana Bodega de Pedro Domecq.

Si la antigua Colegiata, hoy catedral, es el mayor de los templos jerezanos, la iglesia de San Miguel es sin duda el edificio religioso mejor y más completo, por la importancia de su arquitectura y por la cantidad y calidad de su patrimonio artístico. El académico Antonio Ponz, en 1780, manifestaba que esta iglesia era la más principal de esta ciudad. Por otra parte consideraba que su Retablo Mayor era lo mejor de cuanto se encuentra en Jerez y su término. El templo fue declarado Monumento Nacional por Decreto de 3 de Junio de 1931.

Los orígenes de un templo dedicado a San Miguel se remontan, según la tradición, a los tiempos inmediatos a la Reconquista de la ciudad. Fuera del recinto amurallado se construyó al parecer en la segunda mitad del siglo XIII una modesta ermita con esta advocación, que compartía con la del Cristo de la Yedra, en torno a la cual fue surgiendo un núcleo de población, que experimentó tal crecimiento a fines del siglo XV, que se erigió en parroquia, teniendo que construirse un nuevo templo, de mayores proporciones.

El edificio que ha llegado hasta nosotros, no responde a un concepto unitario, sino que es el resultado de un largo proceso constructivo a lo largo de los siglos XV, XVI y XVII, aparte de las reformas y adiciones que se experimentaron en el siglo XVIII.

Esta circunstancia le infirió un cierto carácter híbrido, con rasgos góticos, renacentistas y barrocos, sin que ello haya incidido negativamente en la importancia del edificio.

Su construcción se inició por la puerta del Evangelio en donde se puso una lápida conmemorativa que ha sido mal interpretada. En caracteres góticos dice así: “Esta obra desta puerta se començo a XXV de Octubre de 1482 e se acabó a 4 de Septiembre de 1515, siendo Mayordomo Antón de Rebilla”. Evidentemente se refiere sólo a la portada y no al templo. Debe tenerse presente que al construirse la catedral de Sevilla por esas fechas, y ser sus Maestros Mayores generalmente los constructores de las iglesias de la diócesis, el primer templo metropolitano se convirtió en arquetipo, en modelo a seguir, y no sólo en esquemas compositivos y decorativos en las iglesias de su ámbito, sino que también heredáron sus normas y tradiciones.

Así pues como la catedral de Sevilla se inició por los pies, contra toda norma constructiva, fue frecuente que las iglesias del gótico tardío, incluidas las catedrales de Salamanca y Segovia, se iniciaran también por este frente. La iglesia de San Miguel de Jerez es, sin las adiciones laterales de los siglos XVI y XVIII, de planta de salón de tres naves y cinco tramos, más cabecera poligonal, como estaba previsto en la catedral de Sevilla. Asimismo se debió iniciar aquí su construcción por los pies, cubriéndose los tres primeros tramos con bóvedas de nervios diagonales, como es característico en la primera fase constructiva de la catedral de Sevilla. Sin embargo las bóvedas de la cabecera y teórico crucero son de un tipo más complejo, de forma estrellada, propia del gótico tardío del siglo XVI.

Cuando se inició la construcción de la portada del Evangelio de San Miguel era Maestro Mayor de la catedral hispalense Juan de Hoces (1478-1496), quien construyó las portadas del frente oriental de la catedral, las llamadas de Campanillas y Palos, en torno a la Capilla Real. El paralelismo con la de San Miguel es evidente. La conclusión de las obras de esta portada jerezana debió correr a cargo de Juan Gil de Hontañón, quien dirigió el cerramiento de las bóvedas del crucero del templo metropolitano entre 1513 y 1519.

De este período debe ser la portada Sur, la de la Espístola, decorada con cuadrifolias inscritas en círculos . Guarda una estrecha relación con las pequeñas capillas ubicadas en los testeros de los brazos del crucero de la catedral de Sevilla. Como en la otra portada de San Miguel, dedicada a San José, en su tímpano se colocó también una imagen del siglo XVII, que representa a la Inmaculada. Hay que hacer notar que en estas portadas, lo mismo que en el interior del templo, hay relieves alusivos a la antigua advocación del Cristo de la Yedra. Como analizaremos posteriormente las capillas más primitivas son la Bautismal, a los pies de la nave de la Epístola, de fines del siglo XV, y la del Pilar, situada junto a la puerta Norte, capilla que debe datar de hacia 1513 por el tipo de bóveda.

La siguiente fase constructiva se inició hacia 1530 por Diego de Riaño (t1534). Las bóvedas de la cabecera, como las del crucero de la catedral de Sevilla, tambien tienen nervios angrelados y sus trazas están relacionadas con el tipo de bóvedas que este arquitecto proyectó para la Sacristía de los Cálices de la catedral hispalense, que luego concluyó Martín de Gainza. Los pilares del templo son ocho. Por lo manifestado anteriormente los más primitivos son los cuatro de los pies. Son de sección cilíndrica y lisos. Contrastan con los otros cuatro de los primeros tramos, que están ricamente tallados, realizados en el primer tercio del siglo XVI.

La portada de los pies tuvo que reconstruirse en el último tercio del siglo XVII, al haberse arruinado. Las obras se iniciaron en 1672, concluyendo en 1701. Su artífice fue Diego Moreno Meléndez, el arquitecto más importante de Jerez en esa época. Se trata de una torre-fachada, de cuatro cuerpos de cantería, rematada en un chapitel piramidal revestido de azulejos. La torre tiene una decoración que Schubert ha denominado plateresca-viñolesca. Recuerda la obra de Leonardo de Figueroa, con quien este arquitecto colaboró en la iglesia del Salvador de Sevilla. En la embocadura de la puerta de acceso figuran talladas las efigies de los Evangelistas y en el tímpano San Pedro. En el siguiente cuerpo preside San Miguel.

La torre con posterioridad sufrió los estragos de un rayo en 1721, como acredita una inscripción existente junto al rosetón. También padeció los efectos del terremoto de 1 de Noviembre de 1755. En un folleto impreso en ese año, realizado por Pablo Rodríguez, se especifica: “el chapitel de San Miguel quedó desmoronado”. En las grandes ménsulas que sirven de apoyo al remate figuran grandes cabezas.

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